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Bocina exponencial
- Es propia de los transductores de
radiación indirecta. Puede ir acoplada a un
transductor
electrodinámico con diafragma basado en un cono o una cúpula, o
asociada a lo que se llama un
motor o transductor de
compresión. Es un método para adaptar la alta impedancia del diafragma a la
baja impedancia del aire, de tal modo que se mejora el
rendimiento, sensibilidad o eficiencia. Resultan incómodos,
grandes y aparatosos para el uso doméstico o estudios de
grabación, por lo que se emplean casi exclusivamente en PA
(sonorización de exteriores o grandes recintos).
Lo normal es encontrar bocinas
exponenciales asociadas a transductores que reproducen
frecuencias medias o agudas, aunque también existen algunas de
un tamaño titánico asociadas a transductores de frecuencias
graves.
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Bocina exponencial Beyma
TD460N

Bocinas exponenciales de
madera curvada |
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Algunas bocinas exponenciales se
venden ya asociadas a un transductor de compresión, pero en la
mayoría de los casos se venden por separado para poder elegir un
motor al que asociarlas.
Un parámetro crítico de las
bocinas exponenciales es su
frecuencia de corte. El límite de baja frecuencia está
determinado por el tamaño y la geometría de la bocina,
independientemente de la frecuencia de resonancia del
transductor asociado. Está, por tanto, supeditado al todo el
conjunto los límites del rango de frecuencias que se desea
cubrir. Eso sí, en caso que la bocina tenga una frecuencia de
corte inferior a la mínima frecuencia capaz de reproducir
linealmente el transductor, será necesario seleccionar otro que
sea más adecuado.
Otro parámetro crítico de las
bocinas es la dispersión. Con los
radiadores directos, todos el transductor actúa como un foco
acústico, cuyo patrón de radiación es el que cabe esperar de una
fuente de sonido hemisférica, con una omnidireccionalidad que
aumenta cuando se reproducen longitudes de onda inferiores al
diámetro, y viceversa provocando unidireccionalidad. Sin
embargo, con las bocinas esto es mucho más rígido y depende de
su propia geometría. Usualmente se definen dos ángulos de
dispersión, por ejemplo 90º en horizontal y 40º en vertical, los
cuales especifican los ángulos de un diseño en particular. Una
pista que ofrecen muchos fabricantes es el long throw o
"tiro largo" que indica un haz de dispersión estrecho, y el
short throw o "tiro corto" que indica un haz de dispersión
ancho. A veces también se habla de medium throw o "tiro
medio". Tener en cuenta estas características de dispersión
determinarán cómo sonará un sistema. Obviamente, una bocina que
restrinja el sonido a un haz estrecho, podrá ser mejor oída a
una larga distancia que una de un haz ancho, cuya distancia
crítica es en un punto mucho menos alejado. Esto empeora en un
equipo de Alta Fidelidad, donde el
campo reverberante de una
sala interactúa con el sonido. La recomendación es emplear
bocinas de dispersión corta o tiro corto, para poder escucharlas
a una poca distancia, y tratar acústicamente la sala para paliar
los efectos del sonido reflejado en superficies lisas.
Al usar más de una bocina, las
cosas se complican. Puede no ser posible hacer coincidir todos
sus patrones de radiación para asegurar una escena sonora
consistente dentro de la sala. Además, los
tweeters basados en bocinas exponenciales suelen tener haces
más estrechos que los squawkers
basados en bocinas.
Existen diferentes materiales para
las bocinas. Lógicamente, influirán en las prestaciones de todo
el conjunto y en la calidad de sonido. Especialmente aquellos
que sean demasiado delgados o flexibles, al no estar
amortiguados, actuarán y sonarán como una campana ante las
vibraciones:
- Aluminio. Es
relativamente ligero y es un material acústicamente inerte
si tiene el grosor suficiente. Y más interesante aún, es un
grosor variable a lo largo de la bocina.
- Plástico ABS. Fáciles
de fabricar a un bajo coste. Es un plástico duro y
resistente que ofrece, en general unas buenas prestaciones
de sonido.
- Fibra de vidrio reforzada.
Son algo más caros que los de plástico ABS, pero pueden
ofrecer mejores prestaciones si están bien hechos.
- Poliuretano
estructural o poliestireno de alto impacto. El
primero es el mejor de ambos. Muchos de estos plásticos
estructurales se fabrican en unos moldes de metal frío a los
que se les inyecta espuma de expansión. La capa exterior
conforma una dura "piel" mientras que el interior es espuma
expandida. El material resultante es ligero, resistente y
sónicamente neutral, y ofrece una alta resistencia a los
impactos.
- Madera curvada. Están
disponibles casi exclusivamente para transductores de
reproducción de frecuencias medias. Si están bien
construidos (a partir de varias láminas curvadas por
separado y pegadas sucesivamente en vez de todo un
contrachapado curvado) pueden tener mejores prestaciones a
todas los materiales mencionados anteriormente.
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