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Curvas de Fletcher Munson
- Las curvas de Fletcher Munson o curvas isofónicas (de
igual sonoridad) con el resultado de la comprobación
experimental de la relación entre cómo de alto se percibe un
sonido por el oído humano a lo largo de la banda audible.

En ellas se ve cómo el oído humano
es más sensible a las frecuencias medias y medias-altas que a
las graves y agudas. Además, también se puede ver cómo a medida
que aumenta la intensidad sonora las curvas se hacen más planas,
debido a la manera que se tensa el tímpano para protegerse de
los altos volúmenes.
Las gráficas vienen calibradas de
manera que en 1 kHz coincidan los dB
objetivos o dBSPL y los dB subjetivos o
"fonios". En otras palabras, según estas curvas se percibirá
igual un sonido de 1 kHz a 60 dB objetivos que uno de 100 Hz a
70 dB. O interpretado de otra manera, o que sólo podremos oír 20
dB objetivos desde 250 Hz en adelante, o 40 dB objetivos desde
120 Hz en adelante. O que para oír un grave de 30 Hz,
necesitamos que ésta tenga una presión sonora de unos 65 dB.
También indica que la zona más sensible es la de 4000 Hz, y que
podemos oír por debajo de 0 dB objetivos en el rango de 1000 a
6000 Hz.
Las curvas de Munson y Fletcher
fueron recalculadas, más tarde, por Robinson y Dadson. Las
curvas Munson y Fletcher y las curvas de Robinson y Dadson sólo
son válidas para un campo sonoro
directo, dado que no tienen en cuenta que no percibimos por
igual los sonidos si provienen de diferentes direcciones (campo
sonoro reverberante).
Para que se puedan hacer
mediciones de manera representativa a nuestra percepción
subjetiva, se han elaborado las curvas de ponderación, que son:
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