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APÉNDICE: Los Seres Vivos en el pasado

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Portada - Metazoos - Cordados - Vertebrados - Gnatóstomos - Mamíferos - Terios - Euterios - Xenartros - Megatéridos

Megatéridos

      Los megatéridos fueron una familia de mamíferos fósiles del orden de los xenartros, cuyo género tipo es el megaterio.

- Megatherium: También llamado gran animal. El tamaño es la característica más notable de este enorme mamífero peludo, parecido a un oso. Se han descubierto muchos esqueletos enteros suyos, y los expertos tienen ya una idea clara de su forma y tamaño. Era un perezoso gigante que perteneció a la familia de los megatéridos, parecidos a los actuales perezosos, pero de tamaño y peso comparables a las de los elefantes. Su cabeza era relativamente pequeña, sin incisivos ni colmillos y con sólo cinco muelas en cada lado de arriba, y cuatro muelas en cada lado de abajo. Eran muy fuertes, situadas en el fondo de la boca, y, con unos músculos muy potentes en las mandíbulas, podía triturar hojas duras e incluso ramas. Cuando se alimentaba, se ponía en cuclillas sobre las patas traseras, alcanzando así una altura equivalente a los dos pisos de una casa, y, proporcionándole una sólida base las anchas caderas y sus rollizas patas, se equilibraba usando su gruesa cola a modo de tercera pata, que se apoyaba en el suelo y así contribuir a soportar su peso.. Después, las fuertes garras de las patas delanteras tiraban de las ramas con hojas hacia su cabeza, parecida a la de un oso, y su larga lengua se enrollaba alrededor de las hojas, que se llevaba a la boca. Tenía el cuerpo muy grueso, patas cortas y muy robustas, pies grandísimos, con dedos armados de uñas fuertes y corvas, y cola de medio metro de diámetro en su arranque, ancha, robusta y útil como sostén. La forma de sus garras le dificultaban su marcha por tierra firme. Caminaba sobre sus cuatro musculosas patas, pero no podía apoyar la planta del pie en el suelo por causa de sus garras. Así pues, cuando caminaba, lento, perezoso y pesado, se apoyaba sobre el dorso de las manos, en los nudillos y las muñecas; y sobre el borde exterior de sus pies, lo mismo que el hormiguero australiano, su lejano pariente. Sus largas garras curvas imponían respeto, pero este perezoso terrestre era herbívoro, no carnívoro. Cuando era atacado se defendía con sus poderosas garras curvas, que también utilizaba para arrancar hojas y sujetar los tallos, y debería de defenderse a menudo, puesto que los carnívoros ansiaban comer aquella montaña de carne. Mientras el clima de la Tierra se fue enfriando, a lo largo de miles de años, muchos animales tuvieron que adaptarse a las nuevas condiciones. Este perezoso tenía un grueso pelaje para conservar el calor. El largo pelaje también era un buen vehículo para que las madres transportaran a sus crías. Cuando se incorporaba para alimentarse de las copas de los árboles, sus crías debían permanecer a salvo y calientes, aferradas al largo vello del pecho o del lomo de su madre. Los adultos vivían casi siempre en el suelo, pasando torpemente de un árbol a otro, apoyados sobre sus grandes patas provistas de garras y comiendo grandes cantidades de hojas. Los expertos creen que los hombres primitivos atrapaban vivos algunos de estos mamíferos y los mantenían en cuevas cerradas. Los animales estarían bien alimentados en verano, cuando abunda el alimento, pero al llegar el invierno, al escasear la comida, serían sacrificados y comidos por los humanos. Aunque evolucionó y se desarrolló en América del sur durante el terciario, se han encontrado también sus fósiles en la región suroeste de América del Norte, entre ellos varios restos con trozos de piel y mechones de un pelo amarillento y áspero. Junto con los gliptodontes y la zarigüeya, entre otros, este animal único emigró hacia el norte hace unos 20.000 años, pasando por un puente continental, la actual CentroAmérica, emergido poco antes. Unos 9.000 años más tarde, se extinguió junto con otros grandes mamíferos. Proceden de las pampas los mejores ejemplares conocidos, y el primero de los cuales, lo descubrió el religioso Manuel Torres en 1.785 junto al río Luján. Más tarde, en 1.789, el gobernados de Buenos Aires envió a Madrid un esqueleto completo de una extraña bestia gigantesca. Su intención era de que se exhibiera como curiosidad. Pocos años después, un paleontólogo francés, el barón Georges Cubier, examinó aquellos restos y los identificó como pertenecientes a un perezoso gigante. La especie tipo es el Megatherium cuvieri. Lejanos parientes de los colosales megaterios son los Bradypus, o perezosos arborícolas o ais, pequeños mamíferos arborícolas que viven en los bosques sudamericanos. A diferencia de éstos, no podía trepar a los árboles, ya que si hubiera intentado colgarse a una rama, habría derribado el árbol entero. Éstos son los mamíferos actuales más lentos que existen. Siempre están en marcha, pasando de un árbol a otro, pero tan despacio que tardaría seis horas y media en recorrer un kilómetro. Por tierra firme se desplaza con más dificultad todavía. Medía 6 metros de longitud, y poco más de 5 metros de altura cuando se erguía sobre los cuartos traseros, y producía pesar unas 4 toneladas. Vivió desde hace 5 millones de años hasta 11.000 años, a finales del Plioceno y en el Pleistoceno, en la Patagonia, Bolivia y Perú, en SudAmérica.


Parazoos

Eumetazoos

Radiados

Bilaterales

   Acelomados

   Pseudocelomados

   Celomados prostómidos

   Celomados deuterostómidos

     
 

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